Estado de México
Anuar Azar, dirigente estatal del PAN en el Estado de México, ha señalado que las renuncias de exdirigentes y militantes no afectan al partido. Sin embargo, los recientes movimientos políticos en municipios como Naucalpan y Atizapán abren el debate sobre el impacto que estas salidas pueden tener en el partido.

En Naucalpan, nombres como Liliana Carbajal, esposa del exalcalde Édgar Olvera, y José Luis Durán, también exalcalde del municipio, forman parte de los movimientos políticos que llaman la atención por su vinculación con otras fuerzas políticas, particularmente con el Partido Verde.
A ellos se suman otros perfiles que hoy ocupan espacios en la administración municipal de Isaac Montoya, como Mario Sánchez, Edwin Álvarez, Alba Lara, Pedro Fontaine y Erick Beller, quienes cuentan con antecedentes o vínculos con el panismo. También destacan Luis Marrón, exdiputado local y federal, actualmente en el Gobierno del Estado de México, y Fernando Coronel, exmilitante panista vinculado al sector transportista y al Partido Verde.
La política es dinámica y los cambios de partido forman parte de la competencia. Sin embargo, para cualquier organización política, mantener la unidad, renovar sus liderazgos y ofrecer oportunidades a sus militantes son tareas fundamentales para conservar su competitividad.
En ese contexto, Anuar Azar enfrenta el reto de mantener una dirigencia cercana a las estructuras municipales, escuchar a los distintos grupos y consolidar un proyecto que permita al PAN seguir siendo una opción política relevante en el Estado de México.
Y aunque las renuncias no necesariamente se traducen en una pérdida inmediata de votos, sí representan una oportunidad para revisar qué está funcionando y dónde hace falta fortalecer la organización.
Porque en política, más allá de quién se va o quién llega, la fortaleza de un partido se construye con liderazgos sólidos, trabajo territorial y un proyecto capaz de mantener unidos a quienes todavía creen en él.
